jueves, 30 de julio de 2009

El amor espera

Aunque tengo más miedito que entusiasmo, igual estaremos en la vuelta de Carlos. Parece que es en octubre.

domingo, 19 de julio de 2009

Sencillamente

Un día parece que volvés. Como patear de afuera del área. Parece que no pasa nada, pero un rebote te hace cambiar la racha. Así, terminan los días de nervios al costado del respirador, de médicos, de terapia intensiva. De esperar el parte diario para saber si el viejo se salva o no. La peep, la pafi, las mil presiones que tienen los pulmones, que no quieren arrancar, que no, que no, hasta que sí. Más de un mes después. Se despierta el hombre por partes. Dormir de corrido (tanto tiempo) no es bueno, aunque siempre se quiere seguir en la cama cuando suena el despertador. Más de dos meses después, las facturas que pasa el cuerpo. Respirar, tragar, caminar. Bien de cero. Se arranca de nuevo. Se corta la racha. Como patear de lejos. Parece que volvés. Y volvés nomás.

martes, 20 de enero de 2009

¿Vejez?

Antes, mis indeseados spam llenaban mi casilla de correo electrónico con títulos como "Fiesta en barco", o el fabuloso "Alquilo toro mecánico". Pero ahora abrí los ojos para constatar una realidad que acaso inconscientemente venía omitiendo: mis mails basura tienen asuntos que rezan "Basta de botellones de agua" o el más contundente "Viagra pills". Si es cierta la paranoica idea de que algún servidor, computadora o simplemente un hacker en decadencia nos espía y define nuestro perfil de consumidor virtual, debo admitir que en esa clasificación he atravesado una frontera. No cabe duda.

jueves, 15 de enero de 2009

Viste

Voz en el contestador:

- Ok, está todo arreglado. Empezamos desde el lunes, por el doble.

Viste.

miércoles, 14 de enero de 2009

About the mango

Hay muchos empleadores que usan la frase "hay que ponerse la camiseta". Casi siempre, detrás de ella ocultan la justificación de una paga más baja que la que correspondería en un mundo digno. La respuesta está en la misma frase. "Hay que ponerse". Y punto. A los que intentan vender que llevan adelante la "hazaña" de dar trabajo a cambio de un sueldo miserable, hay que ponerles un freno, a lo Gaby Alvarez, si hiciera falta. Hay que reaccionar sin pudor con un "¿Qué?", cuando dicen la cifra. Por eso, la frase 2009, a no asustarse, es: "Por esa plata, no".