lunes, 19 de abril de 2010

La guardia - Comiómaní?

Hermoso arranque de Comiómaní?, el programa del Frente de Artistas del Borda (www.frentedeartistas.com.ar) en La Voz de las Madres.
Fue el sábado pasado, un poquito antes de las 22, en AM 530.
El tema: la puerta de entrada al manicomio.


viernes, 16 de abril de 2010

Probando...

Un bloque al azar de Fuera de Agenda
(Martes 9hs - FM 93.9 / www.radiopalermo.com.ar)
Esto salió el 23 de febrero de 2010.
Para ver cómo sale...

jueves, 15 de abril de 2010

Lo que harta

Se podría pegar mil gritos o ir a la radio, para olvidar lo que harta. Lo que harta es la cáscara, el exceso de envoltorio para disimular que no hay nada. Harta la ausencia de humor, la falta de risas, el decoro exacerbado. Recontra harta la sobreactuación pacata, la moral media del vigilante promedio argentino. Pudre el manual religioso universalizante. Satura hasta la indignación la cruz que se quiere meter entre las sábanas. Harta, lo que se dice harta, la industria de la mentira, la generalización del engaño mediático, la inexistencia del mensaje sin segundas intenciones. Lo que harta también es la compra acrítica de ese discurso, la conformidad del que se cree ya hecho, firme en su castillo de naipes. Harta el egoísmo mata-compromiso, pudre el encierro del confort, la propagación de las frases que empiezan, se alargan y terminan con yo. No hay manera de no hartarse de los que roban, pero no de los pungas, sino de los que como dice Raúl Carnota, afanan el futuro desde un escritorio, o desde una butaca en primera rumbo a la casa matriz de una multinacional. Lo que harta está en todos lados. Rodea, presiona y ahoga, pero está ahí, al lado de lo que no harta, de lo que estimula y vale la pena. Para disfrutarlo se pueden pegar mil gritos, o ir a la radio.

Con esto empezaremos el martes 20/4/10 Fuera de Agenda
por FM Palermo (93.9 // www.radiopalermo.com.ar)

domingo, 7 de marzo de 2010

De vuelta


Un día, sin saber bien por qué, se te da por volver a poner por escrito un pensamiento fugaz. La culpa, en este caso, es de la radio. Gran amorío el que estoy teniendo con el eter en este 2010. Como oyente, como busca del medio, pero básicamente por curioso. Y en ese andar, buceás en las posibilidades que da Internet, con esos podcast que uno no sabe bien qué son pero que igual ya dan ganas. Y al mismo tiempo, la más pura fuente de la radio, al descubrir 40 años más tarde que muchos -pero qué importa- la genialidad de Héctor Larrea. Alguna vez había escuchado a Mario Pergolini decir que Cuál es? había nacido con alguna intención de ser un Rapidísimo de la FM. Ahora, que lo escucho a Hetitor hacer su Vuelta Nacional en la AM 870 (que, claro, en el fondo sigue siendo Rapidísimo) otra vez me acuerdo de aquellas palabras.
Como sea, Larrea es mundial. Cadencia, seguridad, precisión, divague sin titubeos cuando hace falta, solidez informativa al hablar, por ejemplo, de tangos, de músicos, gran cintura para pasar del humor a la actualidad, son sólo algunas virtudes de un tipo que en el fondo, se nota, disfruta de la palabra. En fin, no descubro nada con decir, 30, 40 años después -después que mi viejo, por ejemplo- que Larrea es mundial. Sí, Larrea es un flor de motivo para prender la radio, y lo digo aunque hasta mi guaina me mire con cara de sorpresa. O sí, qué tanto, lo descubro tarde y feliz de descubrirlo ahora, con la vaga impresión de que la radio, para atrás o para adelante, todavía guarda universos desconocidos.
Una recomendación: acaban de lanzar la Revista Mhz (www.revistamhz.com), una página que es puro amor a la radio.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Religión anti telemarketing

Todos los días, el telemarketer llama. Un día para vender banda ancha de Speedy. No, gracias. ¿Y por qué? Insiste. No, ya tengo otra conexión. Insiste, por ahí se va. Al día siguiente, insiste de nuevo. Y si se cansa, otro, que ahora vende descuentos en las llamadas de larga distancia. No tengo ganas de hablar, me insiste, le explico pero sigue adelante. Es su trabajo. Arremete. Pregunta y repregunta. Cansa. Qué hacer. Y ahí, Dios. Sí, Dios puede frenar de seco la insistencia de un telemarketer. Al menos eso conseguí anteayer, cuando tras la presentación habitual, lo frené con un silencio primero y después:

- Ah, no. No, no. Mire, me acabo de convertir al budismo que me impide hablar con telemarketers. Perdonemé, pero no puedo seguir hablando con usted sin cometer pecado.

Del otro lado:

- Eh (...) disculpe, disculpe.

Y cortó.

Mi sueño es que en las bases de datos de todos los rompebolas del mundo -sí, ya se, que se ganan el mango con ese trabajo de mierda- aparezca mi nombre y abajo:

"No llamar. Budista"